El abanico de lady Windermere – Oscar Wilde (Libro Gratis)

December 3rd, 2016

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Título del Libro: El abanico de lady Windermere
Autor: Oscar Wilde
Género: Teatro – Comedia

“El abanico de lady Windermere representa en clave de comedia el mal gusto y la mediocridad conservadora de la sociedad victoriana. El día del estreno, en febrero de 1892, ante el público que lo ovacionó, respondió irónicamente desde el escenario: ‘Celebro mucho que les haya gustado mi obra y los felicito por ese buen gusto.

Estoy seguro de que aprecian mis méritos casi tanto como yo mismo’. Con igual insolencia defendió en sus textos la moral pura del arte, como denuncia de la moral hipócrita de la alta burguesía londinense. Por su actitud fue amado y aborrecido con igual intensidad, aunque ningún juicio adverso logró evitar que Wilde integrara el canon de los principales dramaturgos de todos los tiempos.”

Liliana Bodoc

“Esta obra teatral de Wilde no escapa al encanto de sus otras producciones teatrales. Tiene condimentos realmente románticos que no desmienten las preferencias del autor y dentro de esa trama que urde para trazar, luego, su mensaje de vida, aparecen los conceptos brillantes y lúcidos que fueron su contrapartida sobre las desdichas y angustias que debió afrontar.

Comienza la obra con Lady Windermere humedeciendo unas rosas en una escena que la pinta de cuerpo entero: una muchachita que llega a la mayoría de edad, feliz en su joven matrimonio. Hay un abanico de por medio, presente que le dejó su amado esposo. Pero su belleza es asediada aunque ella no lo comprenda del todo, en su excesiva felicidad y candor. Y también parecen acecharla otros inconvenientes de la vida.

La obra va desarrollándose entre estas incertidumbres. El ánimo de Lady Windermere, esposa y madre dichosa, va cambiando a medida que se revelan situaciones no deseadas. Hay un personaje clave que es Mrs. Erlynne, hay equívocos, hay pecados y culpas que logran redención y hay un final donde todo vuelve a su cauce.

Wilde trasgrede continuamente con las palabras pero no traspone, jamás, los límites de los actos. Las conductas de las mujeres y los hombres, al menos de los que tienen importancia en su teatro, no quedan a telón abierto. La resolución de la trama conlleva un mensaje esperanzador.”

Sinopsis publicada por Libronauta

Es un aporte de Ediciones del Sur.

Puedes descargar este libro de Oscar Wilde gratis aquí.



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2 responses about “El abanico de lady Windermere – Oscar Wilde (Libro Gratis)”

  1. Libros Gratis said:

    Biografía de Oscar Wilde

    Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre.

    Más tarde, mientras estudiaba en la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida.

    En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte y elementos decorativos, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas chinas.

    Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

    A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores.
    Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos.

    Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura.

    En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana.

    Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados; salió de la prisión arruinado material y espiritualmente.

    Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis.

    Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático.

    Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral.

    Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos.

    A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: “Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores” o “¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada”.

    En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria sobre la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Despues, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella.

    Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró.
    En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida.

    Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos.

    En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana.

    En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal.

    Tomado de Ediciones del Sur

  2. Patty said:

    Fragmento del libro “El Abanico de Lady Windermere” de Oscar Wilde

    LORD DARLINGTON.— La conozco a usted muy bien y sé que no puede usted vivir con un hombre que la trata así. ¿Qué clase de vida llevaría a su lado? Pensaría usted que le mentía en cualquier momento del día. Pensaría usted que era falsa su mirada, falsa su voz, falsas sus caricias y falsa su pasión.

    Él vendría a usted cuando estuviese cansado de las otras, y usted tendría que consolarle. Vendría a usted y estaría consagrado a las otras, usted tendría que agradarle. Tendría usted que ser la careta de su verdadera vida, el manto que ocultase su secreto.

    LADY WINDERMERE.— Tiene usted razón… Tiene usted terriblemente razón. Pero ¿adónde volverme? Dijo usted que quería ser mi amigo, lord Darlington. Dígame: ¿qué debo hacer? Sea usted mi amigo ahora.

    LORD DARLINGTON.— Entre un hombre y una mujer no hay amistad posible. Hay pasión, enemistad, adoración, amor; pero no amistad. La amo a usted…

    LADY WINDERMERE.—
    ¡No, no!

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