Los Tres Mosqueteros – Alejandro Dumas (Libro Gratis)

December 30th, 2012


Los Tres Mosqueteros - Alejandro Dumas- Libro Gratis- Libros de Alejandro Dumas Gratis

Libro Gratis
Título del Libro: Los Tres Mosqueteros
Autor: Alejandro Dumas

Los Tres Mosqueteros (en francés: Les Trois Mousquetaires) es una novela del dramaturgo francés Alexandre Dumas. En esta historia se relatan las aventuras de un joven llamado D’Artagnan, después de que él salió de su casa para convertirse en un mosquetero. D’Artagnan no es uno de los mosqueteros del título; sino que estos son sus amigos Athos, Porthos, y Aramis.

Los Tres Mosqueteros fue publicada por primera vez en forma de series para la revista Le Siècle entre marzo y julio de 1844. Dumas afirmó que para su composición se basó en manuscritos que él descubrió en la Bibliothèque Nationale. Fue probado que Dumas basó su trabajo en el libro “Mémoires de Monsieur d’Artagnan, capitaine lieutenant de la première compagnie des Mousquetaires du Roi” (Memorias de señor D’Artagnan, teniente capitán de la primera compañía de los Mosqueteros del Rey) por Gatien de Courtilz de Sandras (Cologne, 1700). Este libro fue prestado por la biblioteca pública de Marsella, y la ficha de préstamo permanece hasta hoy día (Dumas se quedó con el libro cuando él regresó a París).

Puedes bajar este de aquí.

Términos de búsqueda:

los tres mosqueteros ebook gratis,los tres mosqueteros frances,memorias de d\artagnan ebook
Tags: , ,


Uncategorized. You can leave a response, or trackback from your own site.



2 responses about “Los Tres Mosqueteros – Alejandro Dumas (Libro Gratis)”

  1. Anonymous said:

    Alejandro Dumas


    Los tres mosqueteros

    Indice
    I. Prefacio
    I. Los tres presentes del señor D’Artagnan padre
    II. La antecámara del señor de Tréville
    III. La audiencia
    IV. El hombro de Athos, el tahalíde Porthos y el pañuelo de Aramis
    V. Los mosqueteros del rey y los guardias del señor cardenal
    VI. Su majestad el rey Luis XIII
    VII. Los mosqueteros por dentro
    VIII. Una intriga de corte
    IX. D’Artagnan se perfila
    X. Una ratonera en el siglo XVII
    XI. La intriga se anuda
    XII. Georges Villiers, duque de Buckingham
    XIII. El señor Bonacieux
    XIV. El hombre de Meung
    XV. Gentes de toga y gentes de espada
    XVI. Donde el señor guardasellos Séguier buscó más de una vez la campana para
    tocarla como lo hacía antaño
    XVII. El matrimonio Bonacieux
    XVIII. El amante y el marido
    XIX. Plan de campaña
    XX. El viaje
    XXI. La condesa de Winter
    XXII. El ballet de la Merlaison
    XXIII. La cita
    XXIV. El pabellón
    XXV. Porthos
    XXVI. La tesis de Aramis
    XXVII. La mujer de Athos
    XXVIII. El regreso
    XXIX. La caza del equipo
    XXX. Milady
    XXXI. Ingleses y franceses
    XXXII. Una cena de procurador
    XXXIII. Doncella y señora
    XXXIV. Donde se trata del equipo deAramis y de Porthos.
    XXXV. De noche todos los gatos son pardos
    XXXVI. Sueño de venganza
    XXXVII. El secreto de Milady
    XXXVIII. Cómo, sin molestarse, Athos encontró su equipo
    XXXIX. Una visión
    XL. El cardenal
    XLI. El sitio de la Rochelle .
    XLII . El vino de Anjou . .
    XLIII. El albergue del Colombier-Rouge .
    XLIV. De la utilidad de los tubos de estufa
    XLV. Escena conyugal
    XLVI. El bastión Saint-Gervais
    XLVII. El consejo de los mosqueteros
    XLVIII. Asunto de familia
    XLIX. Fatalidad
    L. Charla de un hermano con su hermana
    LI. Oficial
    LII. Primera jornada de cautividad
    LIII. Segunda jornada de cautividad
    LIV. Tercera jornada de cautividad
    LV. Cuarta jornada de cautividad
    LVI. Un recurso de tragedia clásica
    LVII. Evasión
    LVIII. Lo que pasó en Portsmouth el 23de agosto de 1628
    LIX. En Francis
    LX. El convento de las Carmelitas de Béthune
    LXI. Dos variedades de demonios
    LXII. Gota de agua
    LXIII. El hombre de la capa roja
    LXIV. El juicio
    LXV. La ejecución
    LXVI. Conclusión
    LXVII. Epílogo

  2. Anonymous said:

    Prefacio

    EN EL QUE SE RACE CONSTAR QUE,
    PESE A SUS NOMBRES EN «OS» Y EN «IS»,
    LOS HEROES DE LA HISTORIA QUE VAMOS
    A TENER EL HONOR DE CONTAR
    A NUESTROS LECTORES
    NO TIENEN NADA DE MITOLOGICO

    Hace aproximadamente un año, cuando hacía investigaciones en la Biblioteca Real
    para mi historia de Luis XIV, di por casualidad con las Memorias del señor
    D’Artagnan, impresas -como la mayoría de las obras de esa época, en que los
    autores pretendían decir la verdad sin ir a darse una vuelta más o menos larga por la
    Bastilla- en Amsterdam, por el editor Pierre Rouge. El título me sedujo: las llevé a mi
    casa, con el permiso del señor bibliotecario por supuesto, y las devoré.
    No es mi intención hacer aquí un análisis de esa curiosa obra, y me contentaré con
    remitir a ella a aquellos lectores míos que aprecien los cuadros de época.
    Encontrarán ahí retratos esbozados de mano maestra; y aunque esos bocetos estén,
    la mayoría de las veces, trazados sobre puertas de cuartel y sobre paredes de
    taberna, no dejarán de reconocer, con tanto parecido como en la historia del señor
    Anquetil, las imágenes de Luis XIII, de Ana de Austria, de Richelieu, de Mazarino y de
    la mayoría de los cortesanos de la época.
    Mas, como se sabe, lo que sorprende el espíritu caprichoso del poeta no siempre
    es lo que impresiona a la masa de lectores. Ahora bien, al admirar, como los demás
    admirarán sin duda, los detalles que hemos señalado, lo que más nos preocupó fue
    una cosa a la que, por supuesto, nadie antes que nosotros había prestado la menor
    atención.
    D’Artagnan cuenta que, en su primera visita al señor de Tréville, capitán de los
    mosqueteros del rey, encontró en su antecámara a tres jóvenes que servían en el
    ilustre cuerpo en el que él solicitaba el honor de ser recibido, y que tenían por nombre
    los de Athos, Porthos y Aramis.
    Confesamos que estos tres nombres extranjeros nos sorprendieron, y al punto nos
    vino a la mente que no eran más que seudónimos con ayuda de los cuales
    D’Artagnan había disimulado nombres tal vez ilustres, si es que los portadores de
    esos nombres prestados no los habían escogido ellos mismos el día en que, por
    capricho, por descontento o por falta de fortuna, se habían endosado la simple
    casaca de mosquetero.
    Desde ese momento no tuvimos reposo hasta encontrar, en las obras coetáneas,
    una huella cualquiera de esos nombres extraordinarios que tan vivamente habían
    despertado nuestra curiosidad.
    Sólo el catálogo de los libros que leímos para llegar a esa meta llenaría un folletón
    entero cosa que quizá fuera muy instructiva, pero a todas luces poco divertida para
    nuestros lectores. Nos contentaremos, pues, con decirles que en el momento en que,desalentados de tantas investigaciones infructuosas, Ibamos a abandonar nuestra
    búsqueda, encontramos por fin, guiados por los consejos de nuestro ilustre y sabio
    amigo Paulin Paris, un manuscrito in-folio, con la signatura núm. 4772 ó 4773, no lo
    recordamos exactamente, titulado así:
    Memorias del señor conde de la Fère, referentes a algunos de los sucesos que
    pasaron en Francia hacia finales del reinado del rey Luis Xlll y el comienzo del
    reinado del rey Luis XIV.
    Adivínese si fue grande nuestra alegría cuando, al hojear el manuscrito, última
    esperanza nuestra, encontramos en la vigésima página el nombre de Athos, en la
    vigésima séptima el nombre de Porthos y en la trigésima primera el nombre de
    Aramis.
    El descubrimiento de un manuscrito completamente desconocido, en una época en
    que la ciencia histórica es impulsada a tan alto grado, nos pareció casi milagroso. Por
    eso nos apresuramos a solicitar permiso para hacerlo imprimir con objeto de
    presentarnos un día con el bagaje de otros a la Academia de inscripciones y bellas
    letras, si es que no conseguimos, cosa muy probable, entrar en la Academia francesa
    con nuestro propio bagaje. Debemos decir que ese permiso nos fue graciosamente
    otorgado; lo que consignamos aquí para desmentir públicamente a los malévolos que
    pretenden que vivimos bajo un gobierno más bien poco dispuesto con los literatos.
    Ahora bien, lo que hoy ofrecemos a nuestros lectores es la primera parte de ese
    manuscrito, restituyéndole el título que le conviene, comprometiéndonos a publicar
    inmediatamente la segunda si, como estamos seguros, esta primera parte obtiene el
    éxito que merece.
    Mientras tanto, como el padrino es un segundo padre, invitamos al lector a echar la
    culpa de su placer o de su aburrimiento a nosotros y no al conde de La Fère.
    Sentado esto, pasemos a nuestra historia.

Leave a Reply

Comment moderation is enabled. Your comment may take some time to appear.

Carpal Tunnel Syndrome - Christmas Gift Best Deals - Ebook Reader Best Deals - Best Project Management Books